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Longevidad

VO2max y mortalidad: qué aportaron los datos de 2024-2025

La relación entre la capacidad cardiorrespiratoria y el riesgo de muerte se conoce desde hace décadas. Los nuevos trabajos le dieron una escala de decenas de millones de observaciones y mostraron con más claridad quién gana más con el entrenamiento.

Lectura 7 minLongevidad08.06.2026
Respuesta breve

Según una revisión de 199 cohortes y 20,9 millones de observaciones (BJSM, 2024), una capacidad cardiorrespiratoria alta reduce el riesgo de muerte un 53% frente a una baja, y cada +1 MET lo reduce entre un 11 y un 17%. Lo nuevo en 2024-2025: este efecto se confirmó en muestras enormes, y las pruebas sencillas predicen la mortalidad casi con tanta precisión como el VO2max de laboratorio. La mayor ganancia es para quienes parten desde lo más bajo.

El VO2max es el volumen máximo de oxígeno que el organismo es capaz de captar y llevar a los músculos por minuto de trabajo. Es un indicador integral del funcionamiento del corazón, los pulmones, los vasos y las mitocondrias, y a la vez uno de los predictores más potentes que se conocen de la esperanza de vida. La relación «más capacidad, menos mortalidad» no es ninguna novedad: ya se demostraba en los años noventa. Lo interesante es lo que los grandes trabajos de 2024-2025 añadieron a ese clásico.

Qué decía el clásico

El punto de referencia para entender el «techo» del beneficio es el estudio de la Clínica Cleveland, publicado en JAMA Network Open en 2018. Los autores analizaron a 122 007 pacientes que se habían sometido a una prueba de esfuerzo en cinta. La conclusión fue contundente: la relación entre capacidad y supervivencia no tenía límite superior; cuanto mayor era el estado de forma, menor la mortalidad, sin punto de saturación.

Las cifras de aquel trabajo suenan casi increíbles. Las personas con la capacidad más baja tenían un riesgo de muerte cinco veces mayor (HR 5,04) que el grupo de élite. Para comparar: en esa misma muestra, fumar elevaba el riesgo 1,41 veces y la diabetes, 1,40. Es decir, una capacidad cardiorrespiratoria baja golpeaba la supervivencia con más fuerza que los factores de riesgo clásicos que todo el mundo teme.

Qué aportaron los datos de 2024-2025

La principal contribución de los nuevos trabajos no es una nueva sensación, sino la escala y el rigor. En 2024, el British Journal of Sports Medicine publicó una revisión de metaanálisis que reunió 199 cohortes únicas y más de 20,9 millones de observaciones. Sobre esa base inmensa se confirmó una nítida relación dosis-respuesta: cada MET adicional de capacidad reducía el riesgo de muerte por cualquier causa entre un 11 y un 17%, y el riesgo de insuficiencia cardíaca un 18% por cada MET.

En la comparación directa de los grupos extremos, las personas con capacidad alta tenían un riesgo de muerte un 53% menor que las de capacidad baja (HR 0,47). No es la conclusión de un solo equipo sobre una sola muestra: es una señal coherente procedente de cientos de cohortes de todo el mundo.

La segunda aportación importante es un trabajo de 2025 en el Journal of Sport and Health Science (42 estudios, 35 cohortes, 3,8 millones de observaciones). Demostró que la capacidad estimada con pruebas sencillas —esfuerzo submáximo o incluso fórmulas de cálculo sin analizador de gases— predice la mortalidad casi con tanta precisión como el «patrón de oro» con medición de VO2max de laboratorio. La reducción del riesgo por cada MET fue del 14% para la mortalidad general (RR 0,86) y del 16% para la cardiovascular (RR 0,84).

Cada +1 MET de capacidad equivale a un 11-17% menos de riesgo de muerte. Es un resultado coherente sobre 20,9 millones de observaciones.

Quién obtiene la mayor ganancia

Esta es la conclusión más práctica, y va en contra de la intuición. La mayoría cree que quienes ganan son los que ya están en buena forma. En realidad, la mayor ganancia relativa de supervivencia la obtienen quienes parten desde lo más bajo.

El clásico trabajo de Steven Blair (JAMA, 1995) hizo seguimiento de hombres que entre dos revisiones cambiaron su nivel. Los que pasaron de la categoría «sin forma» a «en forma» redujeron su riesgo de muerte un 44% frente a quienes siguieron sin forma. En números absolutos, la mortalidad caía de 122 casos por cada 10 000 personas-año en los crónicamente desentrenados a 67,7 en quienes mejoraron. Cada minuto adicional en la cinta entre revisiones suponía un 7,9% menos de riesgo.

La lógica es sencilla: la curva «capacidad frente a riesgo» es más pronunciada justo en su base. Pasar de un nivel muy bajo a uno simplemente bajo salva más vidas por unidad de esfuerzo que pasar de bueno a excelente. Para alguien que ahora no entrena, las primeras semanas de ejercicio aeróbico regular son la inversión en supervivencia más rentable de todas.

¿Y la genética del VO2max?

Aquí es importante no confundir dos cosas. El VO2max sí responde de manera distinta al entrenamiento según la persona. En el estudio HERITAGE, con un mismo programa de 20 semanas, el aumento medio fue de 400 ml/min, pero la dispersión individual fue colosal: de −114 a +1097 ml/min. Cerca del 47% de esas diferencias en la respuesta se explican por la herencia. Hay quienes responden mucho y quienes responden poco.

Pero de ahí no se sigue que a quienes responden poco el entrenamiento les resulte inútil. La reducción de la mortalidad por el ejercicio regular se observa incluso en aquellos cuyo VO2max crece de forma modesta: actúan las adaptaciones periféricas, el control de la presión y el metabolismo de la glucosa. La genética determina cuán pronunciada será tu curva personal, pero no anula que la curva suba. Tiene sentido compararse con uno mismo de hace medio año, no comparar tu VO2max con el de otros.

¿Cuánto es esto en entrenamiento?

Ninguno de estos trabajos exige volúmenes de maratón. Un MET es, más o menos, la diferencia entre «apenas me muevo» y «soy capaz de caminar con energía cuesta arriba». Las recomendaciones básicas en las que coincide la medicina basada en la evidencia rondan los 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, más algo de intervalos más intensos para quien esté preparado. Para una persona desentrenada, incluso unos paseos rápidos regulares la sitúan precisamente en el tramo de la curva donde se salvan más vidas.

Qué significa esto en la práctica
  • La capacidad cardiorrespiratoria es uno de los predictores más potentes de la mortalidad: la diferencia entre estar en forma alta o baja es mayor que el efecto de fumar o de la diabetes.
  • La mayor ganancia es para quienes parten de cero. Si ahora no entrenas, las primeras semanas de ejercicio aeróbico regular producen un efecto desproporcionadamente grande.
  • Compárate contigo mismo. La genética determina lo pronunciada que es tu curva de VO2max, pero no anula su crecimiento.
  • La referencia son unos 150 minutos de ejercicio aeróbico moderado a la semana. La regularidad importa más que la intensidad y que medir el VO2max con exactitud.
  • No hace falta una prueba de laboratorio: indicadores sencillos de ritmo y distancia reflejan la misma evolución de la capacidad.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto influye la capacidad cardiorrespiratoria en el riesgo de muerte?
Según una revisión de 199 cohortes y 20,9 millones de observaciones (British Journal of Sports Medicine, 2024), las personas con una capacidad cardiorrespiratoria alta tienen un riesgo de muerte por cualquier causa un 53% menor que las de capacidad baja (HR 0,47). Cada MET adicional de capacidad reduce el riesgo entre un 11 y un 17%.
¿Qué hay de nuevo en los estudios de 2024-2025?
Lo principal es la escala y la confirmación de la relación dosis-respuesta sobre decenas de millones de observaciones, además de la conclusión de 2025 de que la capacidad estimada con pruebas sencillas, sin analizador de gases, predice la mortalidad casi con tanta precisión como el VO2max de laboratorio. Esto desplazó el foco de la medición al hecho mismo de entrenar.
¿Quién obtiene la mayor ganancia de supervivencia con el entrenamiento?
Quienes parten del nivel más bajo. En el clásico trabajo de Blair, los hombres que pasaron de la categoría «sin forma» a «en forma» redujeron su riesgo de muerte un 44%. Cada minuto adicional en la cinta entre revisiones suponía un 7,9% menos de riesgo. Para una persona desentrenada, las primeras semanas de entrenamiento aportan un efecto desproporcionadamente grande.
¿Todos mejoran el VO2max por igual con el entrenamiento?
No. En el estudio HERITAGE, con un mismo programa de 20 semanas, el aumento medio del VO2max fue de 400 ml/min, pero la dispersión fue enorme: de −114 a +1097 ml/min. Cerca del 47% de las diferencias en la respuesta se explican por la genética. Pero incluso en quienes responden poco según el VO2max, la reducción de la mortalidad por el ejercicio regular se mantiene.

Fuentes

  1. Lang J.J., Prince S.A. et al. «Cardiorespiratory fitness is a strong and consistent predictor of morbidity and mortality among adults: an overview of meta-analyses representing over 20.9 million observations from 199 unique cohort studies». British Journal of Sports Medicine, 2024;58(10):556–566. pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11103301
  2. Singh B. et al. «Comparison of objectively measured and estimated cardiorespiratory fitness to predict all-cause and cardiovascular disease mortality in adults: a systematic review and meta-analysis of 42 studies representing 35 cohorts and 3.8 million observations». Journal of Sport and Health Science, 2025. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39271056
  3. Mandsager K., Harb S., Cremer P. et al. «Association of Cardiorespiratory Fitness With Long-term Mortality Among Adults Undergoing Exercise Treadmill Testing». JAMA Network Open, 2018;1(6):e183605. pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6324439
  4. Blair S.N. et al. «Changes in physical fitness and all-cause mortality. A prospective study of healthy and unhealthy men». JAMA, 1995;273(14):1093–1098. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7707596
  5. Williams C.J., Williams M.G. et al. «Genes to predict VO2max trainability: a systematic review» (HERITAGE Family Study data). BMC Genomics, 2017;18(Suppl 8):831. pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5688475
Este material tiene carácter educativo y no constituye una recomendación médica.

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